martes, 27 de mayo de 2008

Hijos de la Tormenta


Lo más inquietante de las tormentas es la calma que queda después. Esa extraña sensación como que algo grave acaba de ocurrir. El olor a tierra mojada, la humedad en el aire que se te pega al rostro. Lo que mas me inquieta de las tormentas es lo que despiertan en mi: Un recuerdo que quiere y no puede ser recordado, una calma total, una absoluta carencia de todo lo que normalmente nos envuelve de forma tan violenta.
La tormenta ya ha pasado y aún su sombra planea amenazante sobre la ciudad; pero yo ya aguardo impaciente a que llegue la próxima. La mayoría de personas se refugian y miran desde sus casas. La minoría dejamos que nos abrace el viento y nos acaricie la lluvia. Entonces y solo entonces nos sentimos tranquilos y en paz. Es con el trueno que nuestro pecho vibra, es con el rayo, el autógrafo de Dios, que vemos las cosas más claras. Nosotros, hijos todos de la tormenta, tenemos hoy ciudades y banderas, puertos y hogares. Hoy tenemos una identidad propia que con la sociedad nos es arrancada. Durante un instante desaparece todo rastro de misantropía. Y tenemos hermanos y hermanas. Solo durante ese tiempo somos capaces de olvidar cualquier tipo de miseria, de sentimiento de soledad, de dolor, de apatía y de ausencia. No somos más felices, pero no sufrimos pesar o necesidad. Nosotros, Hijos todos de la Tormenta, dormiremos hoy algo mejor.

viernes, 16 de mayo de 2008

DISIDENCIA


Bajo las escaleras de la casa de mis padres de forma arrítmica. Llego al rellano, abro el portal y ¡¡¡puta mierda!!! El enorme y jodido Sol me quema los ojos. Medio ciego recupero la orientación (a veces pienso que nací con un GPS metido en el culo, justo al lado de la sección de almorranas) y recobro mi rumbo original. He adoptado una marcha bastante aceptable y nada ni nadie me impiden mantenerla. Aún me quedarán entre 4 y 5 minutos para llegar a mi destino mientras el ruido de la escasa calderilla de mi bolsillo trasero del pantalón, el crujir de la arena bajo mis zapatillas de raid y el estruendo de la asquerosa carretera me acompañan. En dos minutos habré llegado a mi destino. En mi boca se mezclan los sabores de la sangre provocada por la muela del juicio (saliente y porculera) y las pastillas de aliento fresco para combatir la halitosis matinal. Mi cabeza empieza por fin a despertarse y despejarse; me da los jodidos días, me hace un corte de manga y escupe sobre mi escaso ánimo para el día de hoy.
Palpo mis bolsillos en busca de mi billete, pues estoy a cuatro metros de la entrada del cercanías. En la puerta un orondo repartidor de periódicos gratuitos habla alegremente y sonríe a la mujer que tiene a su lado (grito de rata a la cual están cortando los genitales con un cuchillo de untar mantequilla de punta roma, mohoso y sin afilar) y con la que, sin lugar a dudas, desea aparearse. ¿De que coño se reirá el muy cretino? ¿Han encontrado acaso cura para el cáncer? ¿Regalaban muestras de mamadas con la edición de hoy? Hago un esfuerzo por olvidar esta patética muestra de alegría sin sentido. Bajo las escaleras y me sitúo en el andén justo delante de donde se abrirá una de las puertas.
Tras dos minutos de espera, algo de bullicio y bastantes pensamientos homicidas respecto a las energúmenas que sentadas en un banco tras de mi, gritan mas que hablan (su muy interesante conversación sobre el hijo de una de ellas y lo excelentísimo que es está provocándome cagalera, que dicho sea de paso sin ningún tipo de arrepentimiento o piedad depositaría sobre ese amago de abrigo de piel de visón). Llegada del tren. Puertas abiertas, carrera hasta el asiento mas próximo sorteando a intrépidas y acrobáticas ancianas, empujando con sus enormes bolsos. Objetivo conseguido, 15 minutos de relax antes de entrar en clase. Sentado placidamente empiezo a dormitar y lujuriosas escenas invaden mi mente.
Disfrazado de clown hago un Ménage à Trois con Sara y Maria, las cuales van vestidas a su vez de lencería con encajes blancos y negros. Arrodillado tras Sara embisto con fuerza mientras que Maria tumbada frente a nuestra amiga...-¡Jooo, kari, llamate tu al Yoni pog ke yo passso tia y como le bea al final ba a aber mobida, sabes, ¿no?
¡Joder, su puta madre! ¡Maldito transporte urbano y jodido sistema educativo!
Abro los ojos despojándome de los últimos vestigios de sexo imaginario que he tenido en 5 horas para ver quien ha sido el engendro follaperros que ha soltado semejante perla literaría en un tono tan sensual y un volumen suficientemente alto como para sacarme de mi oasis sexual.
Mmmmm, lo imaginaba: zapatillas de marca, vaqueros multibolsillo, sudadera tan alegre como un puto árbol de navidad... Junto a el se encontraba la destinataria del mensaje: pelo liso castaño, cortado a la altura de los hombros, grandes ojos marrones, suaves labios, la arquitectura de su rostro y el perfil de su nariz eran perfectos. Durante 3 segundos he estado locamente enamorado. 3 segundos hasta volver al tren. La especie humana es cuanto menos graciosa (por suavizarlo un poco). Si el amor normalmente es ciego, en este caso, como mínimo ha de ser gilipollas. ¿Puede alguien explicarme que hace semejante criatura celestial con alguien cuyo test de IQ sería superado con creces por el de un macaco con síndrome de Down y lobotomizado? -¡Venga kariiii, no seas así tu tampoko, si lo ha hecho sin querer, si no pasa na'!
¡Vaya, que sorpresa! ¡Estamos de enhorabuena! ¡Dos gañanes por el precio de uno! Frustración, risa, ira...¿cuantas cosas pueden sentirse en un solo instante?
Mi parada, por fin llegaré a clase y tranquilamente podré centrarme en los ordenadores. Sencillos, fríos, lógicos y precisos. Aún sin salir de la estación, ya me he cruzado con tres personas fumando tranquilamente ante la pasiva mirada del resto de viajeros y a un grupo de 4 vigilantes de "seguridad" acosando a un inmigrante africano que vendía en el Top Manta.
¿Por que he llamado a esta entrada DISIDENCIA? Sencillo, por que disido de todos vosotros pandilla de bastardos. Disido de vuestra elegida ignorancia. Disido de vuestra heredable estupidez. Disido del puto egoísmo que os sostiene. Disido de vuestra hipocresía. No me he levantado con el pie izquierdo, no pretendo enseñar a nadie ni mucho menos salvar el mundo (de momento, al menos, estando yo solo). Tan solo estoy cansado de la mierda que queréis que escuche, de la mierda que se supone debo leer, de la mierda que hacéis de esta vida. ¿Sabéis que? Con gusto compraría una avioneta y tiraría desde ella millones de palancas. ¿Para qué? Sencillo, para sacarme la bota de vuestro culo. Estáis avisados.

jueves, 15 de mayo de 2008

E-198: El Fin (II)


Los nexos han sido amputados. Un dolor inenarrable me envuelve. Un dolor ciego y sordo. Sordo porque es incapaz de escuchar los buenos consejos, ciego porque es incapaz de ver la verdad. ¿Como es posible que el cariño a una persona te extinga y te consuma de esta forma? No sé en que momento del camino he perdido mis ilusiones. "Piensa en aquello que quieras", dicen algunos. "Ella", pienso yo. "Piensa en aquello que te haga feliz o sonreir", dicen algunos. "Ella", pienso yo.
Ahora intento crear, intento imaginar y soñar y todo acaba disolviendose en el vacio de su ausencia, en el dulce y amargo recuerdo de sus besos y el tacto de su piel. Todos aquellos sueños que compartía, todos aquellos sueños que nunca revelé, tenían sentido allí, con ella. Muchos proyectos en el tintero, y todos eran animados por ella. Un zombie, un golem con una Verdad diferente, pero igualmente hecho de barro. Ahora Emet es Met...ahora mis sueños son cristales rotos que he pisado descalzo. Me duele el roce del viento y las motas de polvo son demasiado pesadas para mi. Cada latido duele y retumba en mi pecho. El muy cabrón late sin ganas.
Mierda, mierda puta. Mis ganas de gritar terminan ahogadas en llanto y por más que me esfuerzo en describir cada sensación, esto son solo putas palabras. Es unos de esos dias en que me gustaría arrasar el puto mundo con fuego. No, no le guardo rencor. Joder, la quiero demasiado y no hay motivo. Mierda, ojalá hubiera camino facil para todo esto. Pero no hay camino facil.
Siento haberos fallado a todos los que habeis confiado en mi. Vuestras palabras, sinceras y reales han calado en el momento, pero mi finita memoria, el tiempo y la soledad son bestias hambrientas que te devoran por dentro. Gracias: Ana, Adrian, Martín,Monica, Pedro, Joses, Javieres, Cris, Irenes, Danieles, Alex, Migueles, Vane, Marta, Alma, Nurias, Espe, Lorena. Gracias a todos los que habeis estado ahí. Gracias a todos los que habeis estado intentando sacarme del hoyo durante dos meses y 11 dias.
Os quiero chic@s.