domingo, 14 de octubre de 2012

Maldita seas

Venga, Iván, aguanta un día más.
Maldita seas, Mar.
Maldita seas por cuanto te quiero y por cuanto te deseo.
Sin ti no me apetece respirar. No hay mas abrazo que el del olvido. La tristeza me invade por oleadas, formando un nudo en mi garganta. Da igual donde esté, las lágrimas caen de mis ojos y solo quiero no estar aquí.
Tu me enseñaste a Alejandra Pizarnik. Era una mujer tan grande que no cabía dentro de esta vida. Así es mi amor por ti, no cabe dentro de mi y me consume. Me ahoga.
No quiero despertar por las mañanas, ya no. Cada paso deseo que sea el último. Es una tristeza que no puedo explicar. Y lloro y grito en silencio. Un grito ahogado en lágrimas y llanto desesperado. Ojalá escuchases mi voz. No lo haces, no lo harás. No puedes oírme mientras cantas, no quieres oírme.

¿Qué me queda? Nada, nada me queda. Te he entregado todo lo que tenía, todo lo que necesitabas. Y ahora, solo tengo lágrimas.

Ojalá alguien pudiese decirte cuanto te quiero. Ojalá escuchases a esa persona. Pero nadie lo hará. Nadie te dirá eso porque no saben que existo siquiera. No has permitido que nadie supiese lo nuestro.



Estoy cansado. Las torres del cielo me aguardarán hasta que no pueda mas. Pronto, muy pronto. Lo sé.